Fátima

Fátima es uno de los centros de peregrinaje mariano más importantes de Europa. Los monumentos más importantes de este santuario son, sin duda, la basílica neobarroca de 1928 y la Capela das Aparições; ambos conmemoran el momento en que la Virgen se apareció a tres pastorcillos en una encina. Pero lo que más impresiona de este lugar son las muestras de devoción de los fieles, especialmente el 13 de mayo y el 13 de octubre, cuando miles de peregrinos acuden a conmemorar aquel momento místico. La construcción de la basílica se inició en 1928 en estilo neobarroco según un proyecto del arquitecto holandés G. van Kriecken. Fue consagrada el 7 de octubre de 1953 y en 1954 le fue concedido el título de Basílica Menor por el papa Pio XII. El ábside de la capilla mayor se encuentra presidido por un relieve en piedra que representa a la Santísima Trinidad coronando a María, de Maximiano Alves. La entrada del edificio está adornada por estatuas de los grandes apóstoles del Rosario y de la devoción al Inmaculado Corazón de María. La capilla de las Apariciones se construyó en el lugar donde tuvieron lugar las consecutivas apariciones de la Virgen a los tres pastorcillos cada día 13 de mayo a octubre de 1917. El pedestal donde se encuentra la imagen de la Virgen marca el sitio exacto donde estaba la pequeña encina sobre la cual la Virgen se mostró a los tres niños.