Cuenca

Cuenca es una ciudad de contrastes cuyo rasgo más destacado es su belleza, que surge por un lado de la armonía entre naturaleza y espacio arquitectónico y, por el otro, de su larga trayectoria histórica, que nos ha dejado un importante legado cultural y monumental. La ciudad fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO gracias a la magnífica conservación de su paisaje urbano original, su fortaleza medieval, su rica arquitectura civil y religiosa desde los siglos XII al XVIII y a esa excepcional fusión de la ciudad con el bellísimo entorno natural en el que se enclava. En realidad, Cuenca son dos ciudades: la ciudad alta, la Cuenca monumental, y la ciudad baja, la zona moderna surgida de los ensanches acometidos a partir del siglo XIX. El casco histórico conserva su estructura de ciudad medieval y numerosos ejemplos de su arquitectura civil y religiosa, con una fusión entre ciudad y paisaje. Su eje central se encuentra en la plaza Mayor, conjunto cerrado por la catedral, el ayuntamiento, el convento de las Petras, y numerosas muestras de arquitectura civil. La calle Alfonso VIII es la arteria principal de acceso rodado al casco antiguo. A lo largo de ella podemos encontrar diversas galerías de arte así como edificios de arquitectura civil y religiosa. Los más importantes son las iglesias de San Felipe Neri, de San Andrés y de El Salvador. El barrio de San Martín destaca por los denominados rascacielos de Cuenca, una serie de casas edificadas caprichosamente en la roca. También en este vecindario se encuentra la iglesia de la Santa Cruz. En la plaza de Ronda se halla una de las puertas de la ciudad, que da acceso al puente y al convento de San Pablo, desde donde se aprecia una espectacular panorámica del casco histórico y de la hoz del Huécar. El carácter clerical que la ciudad tuvo en la Edad Moderna queda patente en la cantidad de edificios de tipo religioso, iglesias y conventos, que se edificaron entre los siglos XVI y XVIII. El citado puente de San Pablo ofrece las mejores vistas de las Casas Colgadas, seña de identidad de la ciudad y su edificio más emblemático.