Las Torcas de Palancares

Las denominadas torcas son dolinas de hundimiento tectónico, de dimensiones colosales, provocadas por la acción de las aguas subterráneas sobre los estratos calizos. Configuran un paisaje único y sorprendente, como si una concentrada lluvia de meteoritos de hace varios siglos hubiera caído provocando agujeros más grandes que un campo de fútbol... Son muy espectaculares y en realidad se formaron a causa del hundimiento del techo de cavernas. En el término de Cañada del Hoyo estas depresiones toparon con acuíferos subterráneos que formaron siete lagunas especialmente protegidas por su riqueza animal y vegetal. Su principal característica es un brusco cambio de color (se vuelven del mismo color que la leche desnatada) a finales de agosto, motivado por cambios químicos en ciertos microorganismos durante esa época del año. El Monumento Natural de Palancares y Tierra Muerta está compuesto por un total de veintidós torcas, rodeadas de caminos (no asfaltados) para dar un delicioso paseo. Para visitar las torcas hay que estacionar el vehículo en la zona habilitada, donde también hay un punto de información donde te pueden indicar las rutas y los pormenores de la zona que vas a visitar. Para un primer acercamiento es suficiente con el recorrido corto (1,5 km), que nos ocupará menos de una hora. Desde luego, es un paseo que merece la pena. Esta ruta nos llevará a conocer la torca del Agua, la de la Escaleruela, la del Lobo, que es la más bella y representativa del conjunto, y el Torcazo. La ruta larga (6 km), de unas dos horas de duración, nos permitirá conocer la práctica totalidad de las torcas, además de dos árboles singulares conocidos por todos los conquenses: el Pino Abuelo, de una envergadura fuera de lo común, y el Pino Candelabro, cuya peculiar forma recuerda a este tipo de candelero.