Ávila

La noble ciudad de Ávila es una de las localidades más antiguas de Castilla y León. En sus calles podrás sentirte como un caballero medieval, ya que se trata del mejor ejemplo de lo que era una ciudad fortificada de la Edad Media. Su muralla, la mejor conservada de Europa, guarda iglesias y conventos, concurridos mercadillos, palacios de los siglos XV y XVI, y la catedral gótica más antigua de España. No te pierdas la extraordinaria panorámica que hay desde el mirador de los Cuatro Postes. La hija predilecta de la ciudad, Santa Teresa de Jesús, ha dejado un legado místico imborrable en el convento que lleva su nombre, erigido sobre el solar de su casa natal, en la iglesia de San Juan, donde se conserva su pila bautismal y en el monasterio de la Encarnación, así como el convento de San José, su primera fundación. Sus pastelitos, las yemas de Santa Teresa, son el mejor tentempié para seguir adelante con un dulce sabor de boca. No se conoce con precisión la fecha en que se colocó la primera piedra de esta magnífica obra de la ingeniería universal, aunque algunos cronistas la fechan en el siglo XI. La muralla defensiva, contemporánea en su construcción con la catedral de Nôtre Dame de París, fue un factor determinante a la hora de configurar el urbanismo de la ciudad. Durante casi un milenio sirvió de protección y también se utilizó para facilitar el control de los intercambios comerciales. Conforman un rectángulo de dos kilómetros y medio de longitud, tienen nueve puertas de entrada y más de dos mil almenas que vigilan, hoy como ayer, el horizonte abulense.