Fortaleza de Sagres

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En Sagres es de visita obligada el promontorio Sacro, donde los acantilados caen furiosamente en picado al océano. Ahí se encuentra la fortaleza, desde la que se tienen unas increíbles vistas sobre el océano y el paisaje de acantilados que se vislumbra. En esta fortaleza, de la mano del Infante D. Henrique, empezó la epopeya marítima de los portugueses. Aquí se encontraba la Escuela Náutica del Infante, punto de reunión de astrónomos, cartógrafos y marineros. El infante D. Henrique ordenó su construcción abaluartada en el siglo XV y falleció en ella en 1460. Su presencia proporcionó a Sagres un lugar único en la historia de Portugal, integrando esta aldea en el imaginario de los descubrimientos portugueses y confiriéndole reconocimiento internacional. Además de la espectacular vista panorámica sobre el mar y el cabo de San Vicente, también pueden visitarse las construcciones que aún permanecen en pie: la torre cisterna, una muralla cortavientos, las antiguas habitaciones y cuarteles y la antigua iglesia parroquial de Nuestra Señora de Graça. Uno de los elementos que suscita más interés a los visitantes es la enorme rosa de los vientos marcada en el suelo con piedras, de 43 metros de diámetro. De su dilatada historia, debido a su ubicación estratégica en la costa portuguesa, cabe mencionar el ataque por parte del corsario Drake en 1587, cuando el reino de Portugal estaba bajo dominio del rey Felipe III de España.