La alegría de la Navidad se respira en Viena por toda la ciudad. Y es contagiosa. El primer sábado de Adviento, el 24 de noviembre, se inaugura la espectacular iluminación de las calles y la ciudad entera se sumerge en una atmósfera especial, mágica. Plazas, calles, iglesias y palacios son escenario de numerosos acontecimientos: música, pistas de patinaje, actividades para niños y… ¡hasta una docena de mercados navideños! Te invitamos a conocerlos a la vez que visitas la ciudad, disfrutas de la música y del arte, te refugias en sus legendarios cafés y te sumerges en la romántica aureola de la Viena imperial.

 

Itinerario de la Ruta

DIA#1 El corazón de Viena#Viena palpita en torno a su catedral de San Esteban. El templo más emblemático de la capital austriaca es una obra gótica que sorprende por su altivez y, sobre todo, por su colorido tejado con más de 250.000 tejas vidriadas que dibujan el escudo de los Habsburgo. Anímate a subir a su torre más alta, la Steffl, y desde lo alto disfrutarás de una inmensa panorámica urbana. Al pie de la catedral, la Stephansplatz es un amplio espacio peatonal que acoge uno de los numerosos mercadillos navideños de Viena, en un entorno que le otorga una mística especial. Cerca de la catedral está el palacio Niederösterreich, en cuyo patio se instala un pequeño mercado navideño donde hallarás las delicias culinarias típicas de esta época en Austria. Además, podrás refugiarte del frío en el cercano Café Central, uno de esos famosos templos vieneses del café, toda una institución. Acércate después a la plaza Freyung, donde se emplaza el antiguo mercado de Navidad Altwiener Christkindlmarkt, un verdadero guardián de las tradiciones locales, con un amplio programa musical, actividades para los niños y presentaciones de artesanía los fines de semana. Dirígete a la plaza del Ayuntamiento, la Rathausplatz, donde se instala el tradicional Christkindlmarkt. Aquí podrás patinar sobre una gran pista de hielo o escuchar cada noche a grupos de trompetistas que tocan alrededor del árbol de Navidad. Y dado que el frío es intenso en Viena, también se programan actividades dentro del Ayuntamiento: en la planta baja los niños pueden cocinar pastas de Navidad o fabricar velas navideñas, mientras en la sala principal diversos coros internacionales interpretan canciones navideñas. Muy cerca del Ayuntamiento, en el antiguo Hospital General, se instala otro mercado navideño. Este debe recomendarse con vehemencia por sus tenderetes decorados con todo detalle y esmero y por la presencia de auténticos artesanos locales. Además, ofrece una oportunidad excepcional para conocer uno de los románticos patios interiores de la época de la emperatriz María Teresa.
DIA#2 La Viena más romántica#Para qué negarlo: el halo de romanticismo que envuelve la Viena de la época de los emperadores ejerce una atracción irresistible. Así que nadie puede dejar la ciudad sin visitar el Hofburg, el fastuoso palacio Imperial, donde residió la monarquía austríaca durante 600 años. Cuenta con una veintena de patios interiores y con… ¡más de 2.500 estancias! Se pueden visitar las habitaciones de la emperatriz Elisabeth (Sisi) y su marido Francisco José I, una veintena de salas con el mobiliario y la decoración originales. Junto al palacio se halla la capilla Real. Bajo sus arcos góticos, los domingos y festivos podrás asistir a una misa en la que participan los célebres Niños Cantores de Viena. Hay que atravesar los jardines de la Heldenplatz (que no es poca cosa) para llegar a la Maria-Theresien-Platz. En este vasto espacio flanqueado por dos grandes museos se sitúan durante las fechas navideñas unos 60 puestos de venta de artesanía tradicional e ideas originales para regalar. El lugar perfecto para buscar el regalo adecuado. A partir de aquí se extiende el MuseumsQuartier Wien, el barrio de los museos. Ocupa una superficie enorme en lo que fueron las caballerizas del rey Carlos VI y combina los edificios barrocos con otros de construcción moderna. Hay muchos museos para escoger, pero conviene recomendar dos: el Museo de Arte Moderno (MUMOK) y el Museo de Historia del Arte, que exhibe obras de Velázquez, Bruegel, Tiziano, Rubens, Rafael o Rembrandt y que este año, con motivo del 450 aniversario de la muerte de Pieter Bruegel, ha organizado la primera exposición monográfica en todo el mundo que recoge la obra de este excepcional artista flamenco. Pero entre tanto arte también hay lugar para la atmósfera navideña. En el MuseumsQuartier encontrarás pabellones de hielo iluminados donde ofrecen diversas variedades de punsch (típica bebida del invierno austriaco), podrás patinar sobre hielo por la noche o incluso ¡practicar el curling! A partir de las 16 horas, el patio de los museos se ilumina con un juego de luces espectacular. Y no es el único punto de encuentro navideño de la zona: también se instala un concurrido mercadillo de Navidad en el Spittelberg, en las calles peatonales de detrás del MuseumsQuartier.
DIA#3 Música, arte… y diversión#Olvídate de desayunar en el hotel. Hoy puedes comenzar el día sentado en la terraza del Hotel Sacher. ¿Te suena el nombre? Sí, aquí tuvo su origen, en 1832, la famosa tarta Sacher. Detrás del hotel se halla la célebre Ópera de Viena, un edificio de estilo neo-renacentista. Y a escasos dos minutos a pie está Albertina, un excepcional museo en el que, entre los elegantes salones de la que fue la mayor residencia de los Habsburgo, hoy pueden verse obras de Durero, Rubens, Cézanne, Klimt, Picasso... Tampoco hay que andar mucho para acercarse hasta la Casa de la Música, que ocupa el palacio del archiduque Carlos. Se trata de un sorprendente centro interactivo donde podrás disfrutar del famoso concierto de Año Nuevo vienés gracias a un audiovisual, experimentar con diversos juegos que permiten componer un vals, convertirte en director de una orquesta virtual o aprender a utilizar los últimos avances tecnológicos para hacer música. Imprescindible, porque Viena y música es un binomio inseparable. Un breve paseo por las calles del centro histórico te llevará hasta la Mozarthaus Wienn, la casa en la que vivió Mozart entre 1784 y 1787, y que se halla muy cerca de la catedral. Aquí Mozart compuso, entre otras piezas, Las bodas de Fígaro. ¿Y por qué no acabar el día subido a una noria? En la misma plaza de la catedral, coge el metro (línea 1) que te llevará hasta el famoso parque del Prater. Aquí hallarás todo tipo de atracciones para disfrute de los niños (y de los adultos), incluido un pequeño trenecito de invierno que se instala durante las fechas navideñas. También podrás recorrer un mercado navideño situado a los pies de la noria gigante que, construida en 1897, se ha hecho célebre gracias a películas como El tercer hombre, de Orson Wells, o a las aventuras de James Bond.
DIA#4 Jardines y palacios#Karlsplatz es uno de los centros neurálgicos de la ciudad. Aquí, frente a la capilla barroca de San Carlos, se instala un pequeño y acogedor mercado navideño en el que también programan actividades para niños, danzas tradicionales e incluso una coreografía con fuego. Junto a la plaza, debes ver el precioso edificio de la Secesión, que ya conocerás si has prestado atención a alguna moneda austriaca de 20 o de 50 céntimos: es una de las joyas del Jugendstil (el modernismo vienés). No te lo pierdas. Desde Karlsplatz puedes ir hasta el palacio Belvedere, la lujosa residencia de verano del príncipe Eugenio de Saboya, que actualmente alberga la Österreichische Galerie. En sus extensos jardines se instala otro mercado navideño, con más de 40 puestos que ofrecen objetos de artesanía tradicional, elegantes adornos y las mejores exquisiteces gastronómicas. El museo es enorme y una visita completa requiere muchas horas, pero hay que ver, al menos, las salas dedicadas a Gustav Klimt, donde se exhibe su archiconocida obra El beso. Regresa a Karlsplatz para coger el metro (línea 4). La estación te fascinará: es otro de los vistosos ejemplos del Jugendstil. El objetivo es dirigirse a uno de los míticos palacios de Viena, el Schönbrunn, un pequeño Versalles en cuyo invernadero la orquesta del propio palacio interpreta diariamente las melodías más famosas de Mozart y de Johann Strauss. Todo un lujo. Además, aquí se instala un mercado navideño que ofrece una gran variedad de artesanía tradicional, joyería hecha a mano y elementos decorativos de estilo rústico para el árbol de Navidad. Y cuando el año llega a su fin, el mercado navideño se convierte casi imperceptiblemente en un mercado de Año Nuevo, con los puestos decorados de manera distinta y con productos tradicionales típicos de esas fechas del cambio de año.

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