Emplazada sobre una loma a orillas del río Aude, Carcasona, es uno de los conjuntos medievales mejor conservados de Europa. La ruta por tierras cátaras recorre un territorio de campos de viñas y de girasoles, y pequeñas villas al pie de solemnes fortalezas. Aquella época de feroces luchas entre la iglesia y la herejía cátara, legó un conjunto de castillos que hoy invitan al ensueño y sirven de hilo conductor para viajar por esta bella región bendecida por la naturaleza.

 

Como expertos en el destino hemos elaborado una detallada guía en la que encontrarás numerosas recomendaciones, con el objetivo de que puedas disfrutar cada minuto y cada kilómetro de tu viaje. Te entregaremos la Guía de la ruta al reservar tu viaje y, de esta manera, dispondrás de información práctica sobre los mejores lugares que visitar, las actividades más atractivas o los restaurantes que no debes perderte. Nuestro objetivo es que tu experiencia sea inolvidable.

Itinerario de la Ruta

DIA#1 El poder de las murallas#Emplazada sobre una loma a orillas del río Aude, Carcasona es uno de los conjuntos medievales mejor conservados de Europa. Caminando por sus arcos, sus calles adoquinadas, sus murallas y sus torres, podrás sentirte como un personaje de la Edad Media. Pasear por este auténtico museo medieval al aire libre es una aventura fascinante para mayores y pequeños. Noche en Carcasona
DIA#2 El silencio de las cumbres#El viaje en coche por tierras cátaras prosigue su andadura para descubrir los castillos más sugestivos que, enclavados en lo alto de las montañas y con los Pirineos a sus pies, parecen desafiar al mismísimo silencio. Siguiendo los consejos de nuestra Guía de la ruta podrás maravillarte ante la majestuosidad de la abadía cisterciense de Fontfroide y de los asombrosos castillos de Peyrepertuse o Quéribus. Contemplando la sobrecogedora belleza del de Montségur entenderás por qué hubo quien creyó que aquí se hallaba el Santo Grial. Noche en Carcasona
DIA#3 La cuna del catarismo#Aquella época, de feroces luchas entre la iglesia y la herejía cátara, legó a esta región un patrimonio arquitectónico colosal. Para demostrar su poder, la iglesia construyó en Albi una soberbia catedral y un impresionante palacio episcopal. Este último acoge en la actualidad un museo dedicado a uno de los hijos predilectos de la ciudad: el pintor Toulouse Lautrec. Noche en Albi
DIA#4 Cordes-sur-Ciel, un pueblo anclado en el tiempo#No muy lejos de Albi se encuentra uno de los lugares más emblemáticos de la ruta: Cordes-sur-Ciel. Este pueblo de excelsa belleza es un auténtico tesoro arquitectónico que custodia, celoso, infinitas leyendas sobre los cátaros a los cobijó. Noche en Albi
DIA#5 Recordando a Machado#Los Pirineos llegan al Mediterráneo dibujando un litoral abrupto y ondulante que conforma un paisaje de lo más pintoresco. A los pies de una fortaleza construida directamente en la roca, el pueblo de Colliure es la perla de la zona. La bella población resplandece con su preciosa iglesia de Notre Dame des Anges, la imponente imagen del castillo templario, las casas de vivos colores del barrio marinero y sus callejuelas empedradas. En el pequeño y bucólico cementerio descansan los restos de Antonio Machado quien, agotado tras huir de la Guerra Civil, vio salir el sol en esta tierras por última vez. {more} El perfil del conjunto medieval de Carcassonne, declarado Patrimonio de la Humanidad, se divisa ya desde la carretera a medida que nos acercamos a la ciudad. El doble cinturón de murallas con 26 torres en el exterior y 18 torres en el interior, que protege su casco antiguo, impresiona desde cualquier punto por el que uno se acerque. Es uno de los conjuntos mejor conservados de Europa y en su día dio refugio y protección a los cátaros contra la voluntad del Papa Inocencio III. Estrechas calles de casas medievales, llenas de comercios artesanos, cafés, restaurantes y tiendas de recuerdos, llevan al castillo Condal, del siglo XII y a la basílica de Saint-Nazaire una joya arquitectónica repleta de bellísimas vidreras. Sentarse a comer o cenar en la Cité es todo un placer. En todo el recinto amurallado se encuentran locales y terrazas donde degustar la riquísima gastronomía de la zona, en especial la cassoulet, un guiso de alubias blancas y carne. Paseando por las callejuelas de este museo al aire libre uno no puede sino sentirse caballero o damisela medieval. Los siglos X y XI vieron como Europa era recorrida por una nueva corriente del catolicismo que predicaba la renuncia a lo material y el amor por el conocimiento puramente espiritual. Era el catarismo, surgido en la ciudad de Albi y defendido por valientes señores feudales cuyos ejércitos se opusieron al poder imperante de la Iglesia católica. Magníficos castillos, soberbias iglesias y ricos palacios son el recuerdo de aquellos fervorosos tiempos y son el hilo conductor de este viaje. La ruta por tierras cátaras recorre un paisaje que serpentea entre cultivos y viñedos, hasta llegar a una de las más bellas y mayores abadías cistercienses de Europa: Fontfroide, construida en el siglo XI. Recorrer su claustro, visitar la iglesia del siglo XII y deleitarse con su jardín será la mejor forma de adentrarse en este viaje por las privilegiadas tierras del sur de Francia. Su máximo rival fue el castillo de Montsegur, icono de la memoria cátara, donde murieron doscientos cátaros en la hoguera por no renunciar a su fe. Otro escenario de duras batallas entre católicos y cátaros fue la aldea de Minervois, rodeada de profundos cañones fruto de la erosión del agua. Una estrecha y empinada carretera conduce hasta el castillo de Peyrepertuse, el más bello ejemplo de la arquitectura militar del Midi medieval y que pasó a manos de Francia en 1240. A escasos once kilómetros aparece el castillo de Quéribus, que refugió a los últimos cátaros hasta su caída en 1255. Cerca se erigen Puilaurens y Puivert otros dos castillos que acogieron a los cátaros durante la cruzada. De entre los bellos pueblos de estas tierras sobresale el de Cordes-sur-ciel, encaramado en un rocoso promontorio y rebosante de leyendas sobre los cátaros que cobijó. Pero es en Albi, cuna del catarismo, donde se hacen más patentes las tremendas luchas entre cátaros y católicos. Acabar esta ruta cátara en la ciudad de Albi es una forma de buscar los orígenes. Tal fue la relación de la villa con el movimiento cátaro que a los herejes se les llamaba albigenses. Albi quedó pronto alineada al lado de la Iglesia de Roma y vivió durante el siglo XIII su mayor esplendor. El poder católico se tradujo en la construcción de la Catedral de líneas austeras, ladrillo rojo y con aspecto de fortaleza y el Palacio-fortaleza de la Berbie, que acoge actualmente el Museo Toulouse-Lautrec, dedicado al artista; símbolos de su poder y de su victoria sobre los herejes. Ambos constituyen la Ciudad Episcopal de Albi, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco. La ruta bien puede finalizar en la costa mediterránea con la visita al bucólico pueblo marinero de Colliure. Refugio de artistas, la población se asoma al mar custodiada por una bella fortaleza. En su pequeño y romántico cementerio descansan los restos del gran poeta Antonio Machado, que falleció en esta localidad en febrero de 1939 tras huir del horror de la Guerra Civil española.

Elige cuándo quieres viajar y podrás ver el precio de la ruta, con varios tipos de categoría de alojamientos, para que puedas elegir el que más se adapta a tu presupuesto.