Viena

A pesar del paso de los siglos, Viena sigue siendo hoy una gran ciudad del arte y la cultura, con ofertas para todos los gustos. Viena fue imperial y eso se nota básicamente en dos aspectos: por un lado, en la profusión de palacios que hay en todo el casco urbano y, por otro, en la huella dejada por la dinastía de los Habsburgo durante los más de seiscientos años que gobernó el país. Personajes como la emperatriz María Teresa, el emperador Francisco José I, Mozart, Haydn o Strauss pueblan las plazas de la ciudad.

En Viena se puede percibir el ambiente de opulencia y sensualidad que caracteriza a la época barroca, y esta sensación se traslada a sus habitantes. El vienés es amante del buen vivir y de la gastronomía. Disfruta tanto en un restaurante popular como en un establecimiento sofisticado. Viena, la antigua ciudad imperial, situada a las orillas del Danubio, invita a un paseo a través de los siglos. Su centro histórico, Patrimonio de la Humanidad, es uno de los conjuntos urbanos más bellos de Europa.

Tres épocas diferentes han dejado su imborrable huella en esta ciudad residencial de los Habsburgo: la Edad Media, representada por la catedral gótica de San Esteban (Stephansdom), uno de los símbolos vieneses por excelencia; el barroco, cuyo legado más importante es el palacio imperial Hofburg con sus abigarradas cúpulas; y las postrimerías del siglo XIX, que han quedado inmortalizadas a lo largo de la avenida Ringstrasse, en cuyo recorrido se pueden contemplar magníficas edificaciones como son la Staatsoper (Opera Nacional) o el Museo de Bellas Artes. Mención aparte merece el palacio de Schönbrunn, residencia de verano de los Habsburgo, y su afamado zoológico, que constituye uno de los máximos atractivos de Viena.