Peñafiel

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Botellas, barricas y bodegas se apoderan de la mente del viajero pero visitar Peñafiel es mucho más que poner los pies sobre la cuna de la Ribera del Duero. Peñafiel es, además de vino, historia. En sus calles quedan restos de culturas pasadas, como el barrio judío, la popular plaza del Coso con los tradicionales balcones de madera y sus monumentales iglesias y conventos como San Pablo, Santa María, Santa Clara... motivos por los cuales está declarado Conjunto Histórico Artístico. Peñafiel es, en sí mismo, un auténtico museo al aire libre. No obstante, el visitante puede acercarse a la cultura y al arte peñafielenses adentrándose en cualquiera de los cuatro museos que completan la oferta turística de la villa. El archiconocido Museo Provincial del Vino, ubicado en el castillo (símbolo indiscutible de la población), es el más visitado de la provincia y uno de los grandes atractivos turísticos de la zona, pero no el único, ya que la oferta museística se completa con el Museo de Arte Sacro, el Aula de Arqueología, la casa de la Ribera y Cosovisión. Otras opciones son acercarse al modo de vida de esta tierra a principios del siglo XX en la Casa de la Ribera, pasear por la ribera del Duratón, degustar junto con los vinos de la Ribera los afamados lechazos, asados en horno de leña, visitar alguna de las bodegas más representativas de la Ribera del Duero... La cultura, la tradición y la gastronomía se fraguan en esta preciosa tierra para ofrecer al visitante un viaje inolvidable que se vive a través del gusto, el tacto, el olfato, la vista y el oído, porque Peñafiel se disfruta con los cinco sentidos.