Dresden

Dresde es una preciosa ciudad, pequeña y encantadora. Denominada por Herder la «Florencia del Elba», se encuentra a orillas de ese río largo, caudaloso y navegable, en el fondo de un valle de 30 kilómetros.

A pesar de que el 80 por ciento de su casco antiguo fue reducido a escombros durante la II Guerra Mundial, resplandece hoy reconstruida de manera ejemplar. Fue durante mucho tiempo el recuerdo vivo de los estragos de la guerra pero de un tiempo a esta parte ha recuperado el título de «Florencia del Norte». A partir de la reunificación alemana, Dresde es, junto con Berlín, un frenético laboratorio de urbanismo y arquitectura, un escenario de tendencias y guiños de Modernidad.

Los monumentos más importantes se hallan concentrados en dos áreas de la ciudad, separadas por el río Elba: el Altstadt (casco antiguo o ciudad vieja) y el Neustadt (ciudad nueva). Los puntos de interés turístico más famosos son los «tres grandes»: El palacio Zwinger, la iglesia de Nuestra Señora (Frauenkirche) y la Ópera Semper.