Berna

Pocas ciudades han sabido conservar su historia como Berna, la capital de Suiza. Su casco antiguo es Patrimonio Mundial de la UNESCO y es famoso por las lauben, unas arcadas medievales de seis kilómetros de largo convertidas en un agradable paseo. Con sus numerosas fuentes, fachadas de arenisca, callejones y torres históricas, la ciudad ofrece un aire medieval singular. La vista más bella sobre el casco antiguo, a orillas del río Aare, se disfruta desde el Rosengarten, encima del BärenPark, o desde la plataforma de la catedral, a 101 metros de altura. Las boutiques, bares y teatros de cabaré del casco antiguo, en parte ubicados en los sótanos abovedados de casas antiguas, atraen tanto a los habitantes de la ciudad como a los turistas. La colección de obras de Paul Klee más importante del mundo se halla en el Zentrum Paul Klee, en la periferia de la ciudad. La casa de Albert Einstein es testimonio de la estadía del físico en la localidad a principios del siglo XX y su visita se puede combinar con la del Museo Einstein. No hay que olvidar que Berna es la sede del gobierno de Suiza. A unos pocos pasos de la estación principal de ferrocarril se halla el impresionante edificio del parlamento, el Bundeshaus, cuyas puertas suelen estar abiertas a los visitantes.