Brienz

Brienz está rodeado por un hermoso paisaje alpino y se encuentra en el extremo oriental del lago color turquesa que lleva su nombre. El acogedor pueblo es punto de partida para excursiones al Oberland bernés y al museo al aire libre de Ballenberg. Probablemente la parte más romántica de Brienz es Bruhngasse, conocido más allá de las fronteras del país como el callejón más bello de Europa. La mayoría de sus casas datan del siglo XVIII y están adornadas por esculturas de madera. Y es que Brienz presume de una larga tradición en el trabajo de madera y cuenta, aún hoy en día, con una escuela para talladores y una de constructores de violines. El paseo junto al lago, sin tráfico y salpicado de pequeños puertos deportivos y jardines, atrae tanto a los locales como a los visitantes. Si quieres tener una perspectiva diferente, súbete al barco de vapor histórico Lötschberg. A pocos metros del embarcadero de Brienz hay dos estaciones de ferrocarril. Desde una de ellas parten trenes a Interlaken, Meiringen-Hasliberg, Brünig, Lucerna y Engelberg. La segunda acoge la estación del cremallera que conduce a la montaña de Rothorn, de 2.350 metros de altura. Si quieres conocer cómo era el país en la antigüedad, acércate al Museo al aire libre de Ballenberg, donde se recrean las casas tradicionales de la Suiza rural del siglo XVI y XIX con todo tipo de detalles.