Friburgo

En Friburgo podrás tomar cómodamente un café en un bonito entorno medieval, admirar hermosas fuentes y fachadas antiguas, escuchar los dos idiomas regionales y admirar las vistas desde la torre de 74 metros de la catedral. Friburgo es una de las joyas arquitectónicas de Suiza y uno de los conjuntos del medievo mejor conservados de Europa. La ciudad te seducirá por sus tesoros góticos, la universidad, los puentes sobre el río Sarine que aúnan los mundos germánico y latino y las doscientas fachadas góticas del siglo XV. Su casco antiguo desprende un encanto medieval incomparable que atrae a todo el que busca un poco de reposo urbano. Su condición de ciudad universitaria la ha convertido en una mini metrópoli cosmopolita. En los estrechos callejones hay numerosas boutiques, tiendas de antigüedades, cafés para estudiantes y restaurantes para todos los gustos. Para admirar el mejor panorama, hay que llegar hasta la capilla de Loreto, un espléndido mirador sobre el casco antiguo. En la parte alta se encuentra la catedral de San Nicolás, un edificio que se puede ver desde casi cualquier rincón. Te impresionarán los vitrales de la nave central, la importante colección de art nouveau religioso y las vistas panorámicas de la ciudad desde su torre. La parte baja, conocida como Neuveville, ofrece bellos rincones ya que mezcla espacios medievales con paisajes bucólicos, siempre bajo la dulce compañía del río.