Lausana

Ciudad episcopal en el Medioevo y hoy capital del movimiento olímpico, la coqueta Lausana, encaramada sobre tres colinas y abrigada por un manto de viñedos, se asoma al lago Lemán y los Alpes saboyanos con una deliciosa calidad de vida. Su centro es un bonito casco antiguo, en gran parte cerrado a los coches, de calles empinadas y escaleras techadas donde se encuentran sus más importantes edifi cios, además de pequeños callejones con cafés y boutiques. Los lugares más emblemáticos de su casco antiguo, son sin duda, la Rue Centrale, un lugar idóneo para el paseo desde donde se contempla el castillo de Santa María, la Place de la Palud, flanqueada por arcadas, el Ayuntamiento renacentista y la catedral medieval de Nôtre Dame. Y no puedes perderte los elegantes edificios de la zona de Ouchy.

Para pasear relajadamente y disfrutar de buen ambiente tanto de día como de noche, nada mejor que pasarse por el barrio de Flon, situado en el antiguo cauce del río homónimo. Es la intervención urbanística más notable de los últimos años y alarde del diseño contemporáneo. Un barrio que en sus orígenes era industrial y marginal pero que, con el paso de los años, se ha convertido en santo y seña de la modernidad. Hay tiendas de todo tipo, restaurantes, bares, pubs… El mejor lugar para ir de compras por Lausana y, a su vez, pasarlo estupendamente gracias a su gran oferta de ocio.

Nada como disfrutar en familia de un agradable paseo en barco de vapor o a motor por el lago Lemán, y apreciar desde el agua los atractivos turísticos de la ciudad y de la región. Hay varias opciones. Una de las más idílicas permite ver los viñedos de Lavaux en un barco a vapor de finales del siglo XIX. Este agradable paseo incluye una degustación de vino y la maravillosa vista sobre los viñedos en terraza. Es en ese momento cuando se entiende por qué la Unesco declaró esta zona Patrimonio de la Humanidad.

El escritor Francis Scott Fitzgerald y Charles Chaplin son dos de los personajes célebres que residieron en esta ciudad. A Coco Chanel le gustaba tanto Lausana que pasó en ella varios períodos de su vida, alojándose primero en el hotel Beau-Rivage Palace y después en la propiedad que adquirió en el bosque de Sauvabelin en 1966. Aunque murió en París, sus restos yacen en uno de los cementerios de la ciudad, el de Boix-de-Vaux, uno de los más bellos de Suiza. Su tumba está decorada con cinco leones que representan su número favorito y su signo astrológico.