lanjarón

El primer pueblo alpujarreño, y uno de los más conocidos por sus manantiales y balneario, es Lanjarón, la puerta occidental de la comarca. Aquí, nos dejamos guiar por el halo del escritor Federico García Lorca, que nos ilustra con sus frases en fuentes y manantiales, impregnando su célebre presencia por estas tierras. Lejos de ser un pueblo aislado, Lanjarón destila jolgorio y la algarabía propia de gentes sencillas y sanas, al albur de esas aguas tan preciadas que significan vida.

El testigo de honor lo encontramos en el imponente balneario decimonónico, con una estampa aristocrática perpetuada en el presente. Vale la pena pasear por el casco histórico de esta pequeña localidad que mantiene su laberíntico trazado islámico, con sus calles estrechas y en pendiente, portales y balcones decorados con macetas y los tinaos típicos de la arquitectura tradicional alpujarreña. Se conservan lugares pintorescos como el barrio Hondillo con su placeta Colorá, que fue la primera plaza mayor del pueblo; y la placeta de Santa Ana, donde aún podemos ver el antiguo lavadero del siglo XVI. También podemos contemplar el lavadero público del río, que fue usado hasta hace pocas décadas. Uno de los monumentos más destacados de Lanjarón es su iglesia parroquial, del siglo XVI, de estilo mudéjar, así como los restos del castillo árabe. La plaza de la Constitución es el centro oficial de Lanjarón. En ella se encuentran el ayuntamiento y una original fuente-monumento, inaugurada recientemente, obra de Ramiro Mejías.