Begur

Su ordenado casco antiguo es un agradable lugar para pasear. Coronado por los restos de su castillo, más que fortaleza el espacio es un prefecto mirador de la población que conserva cuatro torres circulares de defensa y de toda la costa que se extiende hasta el Estartit y las islas Medes.

Es precisamente en la costa donde Begur tiene uno de sus mejores valores. Un rosario de calas entre rocas donde crecen frondosos pinares que se alinean a cual mejor. Todas urbanizadas pero con un cierto decoro, conservan la imagen idílica de una Costa Brava que ha merecido los mejores calificativos. Aiguafreda, sa Riera, sa Tuna, Aiguablava y Fornells, de levante a poniente, son calas para disfrutar de los aires del Mediterráneo, tanto del sol, el mar y el sabor de la cocina marinera en los diversos restaurantes que se alinean junto a la playa.

Allí, a buen seguro, podremos degustar una interesante gastronomía con pescados recién sacados del Mare Nostrum. A la sal, a la brasa o condimentados en guiso acompañados de patatas, son una verdadera delicia.