Tarragona

Durante un par de años, entre el 26 y 25 a.C, de la mano del emperador Augusto Tarragona se convirtió en la capital del gran imperio romano. De aquella época quedan esparcidos por toda la ciudad, una serie de monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad. Y es que en el casco antiguo de Tarragona, por poco que se husmee entre sus piedras, surgen restos del pasado, a veces integrados en acogedoras placitas, otras en el interior de tiendas de los más diversos productos.

El anfiteatro es uno de los más significativos. Con una capacidad para unos 14.000 espectadores, aquí se celebraban todo tipo de espectáculos como las luchas de gladiadores. El circo romano, actualmente medio oculto bajo los edificios del siglo XIX, era otro de los espacios más representativos. En el exterior es visible la Torre Pretoria que alojaba las escaleras que permitían el paso desde la ciudad baja hasta el Foro provincial, con el que está comunicado por pasillos subterráneos.

Tarraco Viva revive en el mes de mayo la época en la que senadores y centuriones ocupaban la ciudad. De su mano descubriremos todo el patrimonio, accederemos a debates y obras teatrales y degustaremos la gastronomía romana de la mano de diversos restauradores de la ciudad que planifican unas jornadas gastronómicas con ingredientes y especias propias de aquella época.

Pero Tarragona se reinventa cada día y si nuestra visita no coincide con estas fechas, también podremos disfrutar de un vermut o un almuerzo entre piedras históricas. El programa Tarragona Història Viva propone los fines de semana de la época veraniega, un viaje emocionante para conocer el pasado romano de la ciudad de la mano de espectáculos de reconstrucción histórica, para así comprender mejor las funciones que tenían los diferentes monumentos de la Tarraco romana.

Pero Tarragona no es solo romana. En su casco antiguo destaca la catedral gótica y su frente marítimo lo ocupan 15 km de costas con numerosas playa y calas desde las que sumergirse en el azul del Mediterráneo. No te vas a aburrir ya que la ciudad es un hervidero de propuestas.