Prades

Rodeada de muralla, Prades recibe el sobrenombre de vila vermella por el color rojizo de sus piedras. Declarada conjunto histórico-artístico se encuentra entre montañas con parajes excepcionales a su alrededor. Conservas muchos restos de muralla de cuando fue villa condal, con dos de los portales de entrada. Precisamente a través de uno de ellos se penetra en la población y en el centro de la plaza porticada aparece una peculiar fuente esférica de estilo renacentista. Frente a ella, la iglesia de Santa María luce una fachada renacentista, aunque el templo es de un estilo de transición entre el románico y el gótico.

Numerosas fondas aportan el toque peculiar de una gastronomía donde las castañas, las patatas y las setas tienen un indudable protagonismo.