Delta del Ebro

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Si un territorio presenta una de las cocinas más variadas de Cataluña, este es el Delta del Ebro. Productos del mar como navajas, langostinos, galeras y todo tipo de pescados, cítricos y productos de la huerta donde sobresalen una exquisitas alcachofas y arroz, grandes extensiones de este cereal del que se cultivan distintas variedades. Esta variedad ha dado lugar a una cocina donde destaca el arrossejat, pero también el pato guisado y la anguila ahumada. Todo ello condimentado con aceite de la denominaciones de origen Baix Ebre-Montsià, un producto de gusto equilibrado con ligeros toques amargos y picantes.

Y aún nos queda una sorpresa a nivel gastronómico. En las aguas tranquilas de las bahías del delta se cultivan ostras y mejillones. Últimamente se ha puesto de moda llegar en barca a las bateas donde se cultivan y degustarlos allí mismo acompañados de una copa de cava. El sabor del Mediterráneo explota en vuestro paladar.

Y otra propuesta para los más golosos. Los árabes dejaron en estas tierras una gran tradición en cuanto a la utilización de miel, almendra y cabello de ángel que se utilizan para la elaboración de productos de pastelería. Las coques de panoli, los pastissets de cabello de ángel, los rollets del secret, las punyetes o los panadons son sólo algunos productos singulares y representativos de la repostería de las Terres de l’Ebre.

¿Pero como es el Delta del Ebro? El río Ebro al desaguar en el Mediterráneo, crea un gran delta que ha cambiado de forma a lo largo del tiempo. Las aportaciones de materiales a través de miles de años han permitido avanzar hasta unos 20 km de la línea de la costa. El Delta del Ebro está formado por extensos campos de arroz y huertos de cítricos que ocupan el interior, así como las salinas, las playas de la periferia y las lagunas del litoral, la riqueza biológica de las cuales motivó la declaración de parque natural en 1983.

Con una superficie de 32.000 ha de las que 7.736 están declaradas parque natural, hoy el Delta está reconocido como el segundo hábitat acuático en importancia del Mediterráneo occidental. Es la zona húmeda más grande y de mayor notoriedad de Cataluña, y ha conseguido mantener una extensa fauna, integrada principalmente por aves y peces que aprovechan el elevado grado de salinidad y la densa vegetación para sobrevivir.

Los arrozales han creado el paisaje más característico y cambiante del Delta, ya que en función de la época del año ofrecen colores y texturas distintas que van desde las vastas extensiones terrosas en invierno hasta los verdes y espigados campos en el verano, pasando por los campos que se inundan en primavera tras la plantación del arroz.

El Parque Natural del Delta es pues, un ejemplo de convivencia entre un espacio protegido y la actividad del hombre. Las diferentes áreas protegidas están repartidas por todo el Delta. Una red de carreteras locales y caminos permite llegar hasta todos los rincones y al extenso perímetro de playas que lo circunda.