Calella Palafrugell

Población costera, conserva el aire típicamente marinero con las barcas varadas en la arena y les Voltes, la calle porticada junto al mar.

Imagen trasladada al lienzo una y mil veces, es, junto a sus vecinas Llafranc y Tamariu, de los lugares más bellos de esta parte de la Costa Brava. La imagen de Calella de Palafrugell esta intrínsecamente unida a las habaneras, melodías traídas de Cuba que tienen su momento álgido con el festival que se celebra el primer sábado de julio. Y junto a las habaneras el inevitable cremat de rom, otra de las cosas que uno debe saborear antes de marcharse de estas latitudes.

Mirando el mar, a la derecha de Calella, Cap Roig, famoso también por los festivales de verano, muestra un embriagador jardín botánico y esconde una bonita historia de amor. Al otro lado, entre Llafranc y Tamariu, otro cabo sirve de perfecto mirador. Desde el Cap de Sant Sebastià se vislumbra la mejor imagen de Calella y Llafranc agazapadas entre las rocas. Aunque han crecido mucho, puede que demasiado, siguen proyectando glamour.

Y si queremos pasear un poco, el camino de ronda perfectamente señalizado, une estas poblaciones y los parajes más espectaculares de este tramo de costa.