Teatro-Museo Dalí

Salvador Dalí es un ampurdanés universal. Se dice que la tramontana, este viento del norte que sopla con persistencia en determinadas épocas del año, termina afectando el carácter de las gentes del Empordà. Dalí, como muchos otros genios que han dado estas tierras, podría tener en sus excentricidades una parte de esta afectación. Lo cierto es que su obra ha alcanzado un valor universal y originalidades aparte, la visión del Teatro-Museo es un ejercicio de creatividad.

Destruido en parte por un bombardeo durante la guerra civil, fue el lugar escogido por Dalí para que su obra perpetuara en su ciudad natal, según él por tres razones: "la primera, porque soy un pintor eminentemente teatral; la segunda, porque el teatro está justo enfrente de la iglesia en la que fui bautizado; y la tercera, porque fue precisamente en la sala del vestíbulo del Teatro donde expuse mi primera muestra de pintura».

Todo en el conjunto fue concebido y diseñado por el artista con el propósito de ofrecer al visitante una verdadera experiencia y llevarlo al interior de su mundo cautivador y único. La visita es una experiencia, no sólo por la contemplación de algunos de sus cuadros más famosos, sino también por los montajes y los objetos decorativos que los acompañan.

Durante el verano se realizan visitas nocturnas donde todo el conjunto adquiere otra dimensión. La visita está acompañada de una copa de cava rosado por el que Dalí manifestaba una gran preferencia.