Cadaqués

Aún conserva la esencia de cuando los bigotes de Dalí se paseaban por sus empedradas calles. Refugio de pintores, hippies, de la gauche divine y de la burguesía catalana, se ha mantenido fiel a sus preceptos debido en parte a un buen plan de conservación y a lo complicado de su acceso. No es el lugar de las mejores playas pero su ensenada y la fachada marítima de un blanco impoluto salpicado por el azulete de puertas y ventanas, es fuente de inspiración fotográfica. Lo mismo ocurre con sus calles que se empinan hasta alcanzar la iglesia parroquial y la Riva, el paseo que rodea la población cuyos blancos edificios contrastan con el color grisáceo de la roca.

Junto a Cadaqués se encuentra Portlligat, una pequeña cala de pescadores donde Dalí estableció su residencia. La visita a su casa donde tenía el estudio, nos sumerge en su mundo y los paisajes que inspiraron buena parte de sus cuadros. A 8 km el cabo de Creus constituye el extremo más oriental de la península ibérica. Declarado parque natural, su paisaje de rocas torturadas por el viento de tramontana y el salitre del mar nos recuerda otros mundos. De belleza insólita, el antiguo cuartel de la guardia civil está transformado en agradable restaurante y en el centro de información situado en el faro podemos conocer todo lo que hace referencia a este espacio natural protegido.

Diversas excursiones señalizadas nos pueden ayudar a husmear todos su rincones. Una verdadera delicia acompañados siempre por el rumor del mar.