Besalú

El puente medieval sobre el Fluvià nos da la bienvenida cuando llegamos a Besalú. Desde la carretera disfrutamos de una buena imagen de este monumento; en la parte sur del pueblo, está el centro de información de donde sale un trenecito que realiza un recorrido turístico por el interior de la población y por sus alrededores.

Pasear por las calles y las plazoletas de Besalú es revivir los tiempos donde el conde Bernat de Tallaferro era dueño y señor de estas tierras. En el centro de la localidad, rodeado de palacetes y casas nobles de los siglos XIII y XIV, el templo románico de Sant Pere emerge con todo su esplendor, pero también hay que visitar los baños judíos de purificación o miqvé, la iglesia de Sant Vicenç y sobre todo transitar por el puente del siglo XI sobre el río Fluvià.

Si coincide con la hora de comer, desde la terraza de algunos restaurantes la vista del puente es un valor añadido a la gastronomía.