Girona

Tres ríos enmarcan esta ciudad que conserva en el call (barrio judío) uno de sus principales atractivos. Pasear por sus callejuelas empinadas repletas de tiendas que han adaptado su oferta al edificio histórico que ocupan, es una gozada. Nuestros pasos nos llevaran hasta la gran escalinata que conduce a la catedral, de estilos que van del románico al barroco, por la que las huestes romanas –los manaies- descienden marcando el paso por Semana Santa. Antes habremos pasado junto al interesante centro cultural Bonastruc sa Porta donde descubrir el pasado judío de una ciudad rica en costumbres y en gastronomía, con diversos restaurantes uno de ellos calificado como el mejor del mundo.

Girona es una ciudad a escala humana pero con el atractivo de las grandes urbes. Si visitar la ciudad en cualquier época del año es una verdadera delicia más lo es cuando celebra “Girona, Temps de Flors” en la que los patios y edificios históricos se llenan de ornamentaciones florales, por las Ferias y Fiestas de Sant Narcís dedicadas al patrón de la ciudad o en octubre y diciembre cuando tiene lugar el Festival de Teatro Temporada Alta que cuenta con grandes nombres de la escena internacional en lo que se refiere a teatro, música y danza.

Hay que asomarse al Onyar para, desde cualquiera de los puentes que cruzan el río, hacer una foto a las “cases de colors”, fachadas de vivos colores que se reflejan en las aguas. Una de ellas, la Casa Masó, es un bonito ejemplo del modernismo que también impregnó esta ciudad dinámica. Y ya que estamos aquí no hay que desperdiciar la ocasión de acercarnos a la plaza del Vi, delimitada por soportales y edificios históricos y a la amplia plaza de la Independència cuyo centro está ocupado por un monumento que rinde homenaje a los defensores de la ciudad frente al invasor francés. Por las concurridas calles de los alrededores tiendas y más tiendas ofrecen lo último en moda y accesorios. Muy cerca, el Museo del Cine exhibe una valiosa colección que abarca desde las primeras imágenes en movimiento del teatro de sombras hasta el cine actual.

Todo y con eso, aún hemos dejado de lado un paseo por el camino de ronda de la antigua muralla que rodea una parte de la ciudad, la visita a la basílica de Sant Feliu, la que fue primera catedral, un edificio donde prevalece el estilo gótico y a Sant Pere de Galligants, uno de los conjuntos románicos más notables de Cataluña, destinado actualmente a museo y sala de exposiciones. Y es que esta ciudad varias veces inmortal, no te la acabas en un día.