Puigcerdà

Estamos en el Pirineo, en la comarca de la Cerdanya, un territorio singular al que acompaña una cocina bien distinta a la que hemos disfrutado hasta el momento. En invierno, cuando el frío hace acto de presencia, junto a la lumbre el trinxat es el plato tradicional. Patata y col de invierno hervidos, chafados y pasados por la sartén con ajos dorados y un trozo de panceta para rematar el plato. También el pato guisado con nabos o cualquier carne de ternera o cordero que durante el verano han dado buena cuenta de los pastos. Buenos embutidos acompañados de pan con tomate en cualquier época del año y las setas que pueden ser a la brasa, en revuelto, tortilla o guisadas con un estofado de ternera, son algunos de los platos tradicionales.

Puigcerdà, además de capital de la Cerdanya ejerce de espectacular mirador de esta comarca y más si nos atrevemos a subir los 168 escalones de la torre de la antigua iglesia de Santa María que ejerce de espectacular mirador. Esta torre se encuentra en el centro de Puigcerdà, en la plaza de santa María y es el único resto que queda de la iglesia parroquial de estilo gótico que fue destruida en 1936. A partir de esta plaza se desarrolla el casco antiguo de Puigcerdà que se ha transformado en un centro comercial con bares y restaurantes y tiendas de todo tipo, sobretodo dedicadas a deportes de montaña y nieve, no en vano, cerca de Puigcerdà hay más de media docena de estaciones de esquí. Además, también podemos visitar la iglesia de Santo Domingo de estilo gótico, modificada posteriormente a causa de los terremotos que sufrió en 1428; el Museo Cerdà ubicado en el antiguo convento de las Carmelitas; y el Centro de Acogida Turística (CAT) que explica las consecuencias del Tratado de los Pirineos.

El lago de Puigcerdà y el parque que lo rodea bautizado con el nombre de German Schierbeck -que fue cónsul de Dinamarca en Barcelona en la segunda mitad del siglo XIX- es uno de los espacios más emblemáticos de la ciudad y el lugar para pasear bajo la sombra de magníficos ejemplares de árboles. En pleno invierno, el lago la mayoría de años suele helarse parcialmente. Destinado en primera instancia a agua de riego y usos domésticos, la actual fisonomía es el resultado de una reforma iniciada en 1991 y finalizada a finales de la década. Schierbeck fue uno de los promotores de este espacio que lleva su nombre.

A unos 4 km de Puigecerdà se encuentra Llívia, una población situada en territorio francés donde, por interpretaciones del Tratado de los Pirineos, cuando Cataluña perdió la Cerdaña norte, el Rosellón y otras comarcas pirenaicas, siguió perteneciendo al Principado. En Llívia podemos visitar el casco antiguo y la farmacia de la que dicen es una de las más antiguas de Europa.