Vilafranca del Penedès

La comarca del Alt Penedès es un territorio de pequeñas colinas, donde los campos de viñas perfectamente alineadas nos hablan de su actividad vitivinícola. Este paisaje sereno queda enmarcado en el noreste por la mítica montaña de Montserrat, silueta singular presente desde cualquier lugar de la comarca.

La DO Penedès es la más extensa de Cataluña. La influencia del sol y la brisa marina convierten esta zona en un terreno privilegiado para el cultivo de la vid. El Xarel•lo es la variedad de uva que se ha adaptado mejor a la tierra y al clima de la región y es por tanto la más extendida. En blancos proporciona unos vinos frescos y aromáticos muy agradables al paladar..

En Vilafranca del Penedès, capital de la comarca y también del vino, destaca el centro histórico de la población y el Museo del Vino. Alrededor de las plazas de Santa María, Jaume I y del Oli, se concentra el patrimonio arquitectónico religioso y civil de la ciudad. La plaza Sant Jaume está presidida por la iglesia de Santa María (s. XIII), una de las primeras basílicas góticas de Cataluña; la cripta es obra del escultor Josep Llimona. Justo al lado está el palacio Baltà (s. XIV) y mirando la fachada principal de la iglesia, el Palacio Real (XIII), construido en época de Pere el Gran y Jaume I está ocupado actualmente por el Museo de Vino (VINSEUM) que, con un planteamiento moderno, reúne todo lo que uno desearía conocer sobre la historia vitivinícola de estas tierras. Por la calle de Santa María salimos a la Plaza de la Vila, la plaza castellera por excelencia donde se producen las demostraciones de una de las colles más en forma de Cataluña. Asistir a una exhibición y ver cómo se levantan estas torres humanas pone los pelos de punta.

En esta plaza se encuentra el Ayuntamiento, un palacio gótico con fachada modernista (1909) y a su lado encontramos la Casa Macià (s XV) que acoge la Oficina de Turismo. A continuación de la Plaza de la Villa llegamos a la plaza porticada de San Juan, con la capilla de San Juan, actualmente cerrada al culto y que se utiliza como sala de exposiciones.

La fiesta mayor de Vilafranca es una de las más completas de Cataluña con grupos de diables (diablos), dragones que echan fuego por los cuatro costados, bailes tradicionales, actividades y demostraciones de castellers. Se celebra por san Félix, pero si no tenemos la oportunidad de disfrutarla, podemos visitar la Casa de la Festa Major y hacernos una idea de lo que sucede en Vilafranca a finales de agosto y hasta convertirnos en castellers virtuales por unos momentos.

Hablando de experiencias festivas no debemos olvidar que el Penedès, además de producir unos vinos blancos con una gran riqueza aromática y buen equilibrio, además de unos tintos interesantes para crianzas, propone un sinfín de actividades de enoturismo que empiezan en la misma bodega. Experiencias vividas entre las viñas o con la uva. Senderismo, música y recorridos en segway son algunos de ellos, así como participar en la vendimia o la poda. La lista es interminable, nosotros te propondremos algunas variantes.

Y si buscamos un producto típico de aquí además del vino, las catànias consisten en una almendra tostada, caramelizada con azúcar, bañada posteriormente con una pasta blanca de cacao y recubierta con polvo de chocolate negro. Para comer a cualquier hora, o para llevar de regalo a los amigos.