Barcelona

Ciudad mediterránea por excelencia reúne el atractivo de las grandes urbes europeas con una ventaja, una buena parte de sus patrimonio turístico es asequibles a pie. El eje comercial que representa el Passeig de Gràcia con todo su legado modernista, se prolonga hasta el mar después de cruzar la Plaza de Cataluña, La Rambla o el Barrio Gótico. De un tirón podemos ir de compras en las mejores tiendas, descubrir cinco edificios modernistas catalogados Patrimonio de la Humanidad, visitar la catedral, los restos de la antigua muralla y las placitas que se esconden entre edificios históricos, extasiarse con el Liceo, el templo barcelonés de la ópera, empaparse con los aromas del Mercado de la Boqueria, uno de los más populares de Europa y terminar en el Port Vell al pie de la estatua de Colón.

Pero el legado modernista de Barcelona es mucho más amplio y abarca desde el Parc Güell hasta el Palau de la Música pasando por la Sagrada Familia, el Hospital de Sant Pau, la Torre Bellesguard, las casas Milà (La Pedrera), Batllò, Amatller, Lleó i Morera en el Passeig de Gràcia, Casa Vicens en el barrio de Gràcia, la Casa Terrades (Casa de les Punxes) en la Diagonal, el Palacio Güell cerca de la Rambla y muchas más que se encuentran esparcidas por la ciudad, sobretodo en el barrio del Eixample.

Hay dos lugares para visualizar Barcelona a vista de pájaro. Uno puede ser subir hasta la montaña del Tibidabo con los medios de transporte de toda la vida –Tranvia blau y funicular-. En lo alto de la montaña, además del templo del Sagrado Corazón hay un parque de atracciones de época, muy divertido y con unas vistas de Barcelona inigualables. Montjuic es la otra alternativa con el castillo situado en lo alto de la montaña. Desde el mirador de Miramar sale el teleférico cuyas cabinas suspendidas cruzan por encima del puerto. Abajo, las Golondrinas son otra propuesta para hacer un paseo marítimo por el interior de uno de los puertos más importantes del Mediterráneo.

Para sentir Barcelona hay que pasearse por algunos de sus barrios más característicos como son Gràcia, el Gótico, el Born o la Barceloneta. En el Barrio del Born hay que visitar el antiguo mercado del Born transformado en centro cultural. Por los alrededores, numerosas tascas para tomar pinchos, restaurantes, tiendas de moda de jóvenes creadores y todo un mundo por descubrir. Allí se encuentra el siempre interesante Museo Picasso y si nos apetece, el recién inaugurado Museo de las Culturas del Mundo que está justo enfrente. Por el Barrio Gótico, además de la catedral, los restos de las antiguas murallas y la plaza de Sant Jaume con los palacios de la Generalitat y el Ayuntamiento, descubriremos pequeñas placitas como las de Sant Felip Neri, Sant Josep Oriol o la del Pi, a las que llegaremos luego de callejear por rincones que conservan el antiguo trazado medieval. La Barceloneta es el barrio marinero por excelencia donde se mantienen las tascas de toda la vida con las tapas de siempre. Su fachada marítima es donde Barcelona se abre al mar con playas equipadas con todos los servicios y chiringuitos de diseño para refrescarse por dentro. Finalmente Gràcia es el barrio de la juventud, de los locales alternativos y en el que, a mediados de agosto engalana sus calles en una popular fiesta.

Con la llegada de la noche, además de seguir la fiesta en cualquiera de los buenos restaurantes de la ciudad o los polifacéticos locales de tapas que ocupan antiguos mercados, hay que acercarse a las fuentes de Montjuic para percibir un espectáculo único en Europa que deja embelesado a todo el mundo. Agua, luces de colores y música se combinan a partes iguales en la noche barcelonesa.