Sant Pere de Rodes

El Monasterio de Sant Pere de Rodes se levantó entre los siglos X y XII y es uno de los mejores ejemplos del románico que hay en Cataluña. A su monumentalidad une el magnífico emplazamiento que lo convierte en un balcón sobre la parte norte de la Costa Brava, con una vista privilegiada sobre Port de la Selva y todo el litoral que se extiende hasta la frontera con Francia.

Varias leyendas rodean la construcción de este cenobio. Una nos explica cómo llegaron hasta aquí unos monjes procedentes de Roma para evitar que los restos de san Pedro fueran profanadas por las órdenes bárbaras que amenazaban invadir la capital del imperio romano. Pasado el peligro, los restos no fueron encontrados y entonces el papa Bonifacio IV mandó levantar un eremitorio que más tarde se convertiría en este magnífico conjunto.

La iglesia data de los siglos X y XI y sorprende por la gran altura. Está formada por tres naves separadas por un sistema de dobles columnas rematadas por capiteles decorados con una gran riqueza ornamental. La cripta es la parte más antigua del monasterio y se supone podría coincidir con los restos del antiguo templo del siglo VII. El campanario es de planta cuadrada con 27 metros de altura, formado por tres pisos que presentan decoración de tipo lombardo; a su lado se eleva la torre maestra, resto de las fortificaciones que protegían el conjunto. Resulta curioso observar los claustros con la rehabilitación que se ha llevado a cabo. Alrededor del claustro superior está el refectorio, la biblioteca y el escritorio, ya que Sant Pere de Rodes era un importante centro cultural. Completan el conjunto la oficina del parque natural del Cap de Creus, una tienda y el restaurante El Monasterio con unas vistas inmejorables.