Parc Natural Zona Volcànica de la Garrotxa

En la comarca de la Garrotxa, Santa Pau es un referente de conservación urbanística, de entorno natural y como no, de promoción de un producto –las judías de Santa Pau- que cuenta con un sello de identificación a nivel europeo.

En el centro de la población declarada conjunto histórico-artístico, se levanta un castillo cuya fachada da a una singular plaza triangular porticada de nombre Firal del Bous, por ser el lugar donde antiguamente se realizaban los populares mercados. A esta plaza también se asoma la iglesia parroquial de Santa María de factura gótica.

Otra de las virtudes de Santa Pau es que, parte de su término municipal está ocupado por el Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa y de este espacio protegido, tres de los lugares más emblemáticos se encuentran cerca de la población. Se trata de los volcanes Santa Margarida, Croscat y del hayedo conocido como la Fageda d’en Jordà. Para llegar hasta el volcán Santa Margarida hay que andar unos veinte minutos. Desde lo alto de la corona observaremos como en el centro del cráter, actualmente tapizado de vegetación, se vislumbra una pequeña ermita cuya leyenda cuenta que la santa contribuyó a apaciguar el fuego hará unos cien mil años. Algo más cerca se encuentra el Croscat. Un ordenado espacio que recibió diversos premios de arquitectura y diseño, permite acercarse hasta su base y observar como es el interior de un volcán con sus estratos geológicos. Antes de preservar este espacio para convertirlo en parque natural, se procedía a la extracción de gredas para la construcción y jardinería. Este atentado ecológico permite ver en la actualidad como es un volcán por dentro. El tercer espacio, la Fageda d’en Jordà, es un frondoso hayedo que en primavera pero, sobretodo en otoño, muestra sus mejores galas. Cantado por poetas y pintado por artistas de la paleta, numerosos caminos permiten adentrarse en su interior. En el área de Can Serra hay un centro de información con todo lo referente a este interesante parque natural.

Uno no debe marcharse de estas tierras sin probar la conocida como “cuina volcánica” que utiliza los productos que crecen en una tierra peculiar. Diversos restaurantes nos sorprenderán con sus propuestas, alguno de ellos premiado con estrellas Michelin.