Val d'Aran

Val d''Aran ofrece muchísimas posibilidades para el turismo familiar y también para los amantes de la naturaleza. Se encuentra situado en el sector más occidental de los Pirineos catalanes ocupando la alta cuenca del Garona. Este río que nace cerca de Montgarri, atraviesa todo el valle y se desliza hacia Francia. En algunos tramos se puede practicar rafting.

Las altas montañas con más de 3000 metros de altitud que rodean la Val d’Aran esconden un sinfín de lagos de origen glaciar, como los de Colomers, Tòrt, Mar, Restanca y Rosari, hasta los que se puede acceder por distintas rutas señalizadas tanto para ir a pie como en BTT. La estación de esquí de Baqueria Beret, con más de un centenar de kilómetros de pistas, representa el mayor dominio esquiable de todo el Pirineo. También hay un Centro BTT con 22 rutas señalizadas para los amantes de la bicicleta de montaña que presentan distintos grados de dificultad.

Val d’Aran es un valle con identidad propia con una situación geográfica que ha marcado su historia desde tiempos inmemoriales. Su orientación atlántica –el único de todo el Pirineo- confiere a sus bosques un aspecto peculiar. Los pueblos, arremolinados alrededor de la iglesia parecen surgidos de un pesebre. Colgados de las laderas de la montaña invitan a ser visitados y así disfrutar de unas vistas excepcionales.

La historia de la Val d’Aran no puede desligarse de su cultura y de la riqueza de su legado artístico. Poseen una lengua propia, el aranés, una variante del gascón que a la vez lo es del occitano. Dentro del patrimonio cultural esta comarca conserva numerosas iglesias románicas. Resultan imprescindibles las de Bossòst dedicada a la Virgen de la Purificación, la de San Miguel en Vielha, la de Santa María en Arties, la de San Andrés en Salardú con la imagen del Cristo del siglo XII y la de Santa Eulalia en Unha. Una ruta pensada para los amantes de este arte enlaza los 33 pueblos del valle.

Si vamos con niños podemos visitar Aran Park, en Bossòst y pasear entre la fauna del Pirineo que vive aquí en régimen de semi-libertad.

Si queremos adentrarnos en el modo de vida tradicional del valle, nada mejor que llegar hasta la Casa Joanchiquet en Vilamós, transformada en un ecomuseo. Desde un mirador situado encima del pueblo, hay una buena vista del macizo de la Maladeta. Pero si de parajes se trata recomendamos dos de los más espectaculares del Valle de Arán. Si nos acercamos a los Uelhs deth Joeu (Ojos del Judío en aranés) en el paraje denominado Artiga de Lin, podremos ver cómo brota el agua por debajo de las piedras, una corriente fluvial que dicen proviene del macizo de la Maladeta, en el Pirineo aragonés. ¡Es realmente sorprendente como de la nada, sale tal cantidad de agua! Muy cerca pero en sentido contrario, una carretera de montaña nos acerca hasta el Sauth deth Pish, un abundante salto de agua de 35 metros de altura que nos permite observar como se despeña el río Varradòs.

Si su visita coincide con la festividad de san Juan, dos fiestas iluminan con su fuego purificador la vigila. Se trata de la fiesta del Taro en Arties y la fiesta del Haro en Les; en ambos casos, la quema de un tronco junto al que se danza y canta, representan una buena manera de ahuyentar los malos augurios.

Y a la hora de los placeres del paladar, la cocina aranesa ha recibido una clara influencia del país vecino. Si el plato típico es la olla aranesa, patés, embutidos, patatas y col rellenas, civets de carnes de caza y diversas clases de setas, los encontraremos en muchos restaurantes de la zona. Y en este placer para los sentidos no faltan los productos delikatessen como el caviar Nacarii que se produce en el mismo valle.