Tortosa

Rutas relacionadas

Situada en el margen izquierdo del Ebro, Tortosa, la llamada ciudad de las tres culturas debido a que durante una larga época convivieron musulmanes, cristianos y judíos, sigue siendo hoy en día una ciudad multicultural dada la cantidad de inmigración procedente de diversas partes del mundo. Por su situación entre las tierras del interior y el mar, los restaurantes de Tortosa que son numerosos, ofrecen una cocina tradicional donde se pueden encontrar, tanto pescados y mariscos junto a guisos de carne. En algunos casos, esta cocina es sometida a una reinterpretación para acondicionarla a los tiempos actuales.

Pasear por el casco antiguo es muy agradable. Se encuentra actualmente en plena transformación con numerosos edificios rehabilitados. Casas nobles, palacetes y edificios modernistas se complementan con numerosos parques públicos. Aparte del río que le da un aire distinto, el Parque Municipal Teodor González es un amplio espacio donde conviven árboles monumentales, terrazas de los bares y una parte de la antigua Lonja. En el otro lado de la población, el Paseo de las Fortificaciones esconde espacios verdes entre baluartes históricos; muy cerca, los Jardines del Príncipe invitan a pasear entre las esculturas de Santiago, una especie de homenaje a la humanidad y a la evolución de la pareja.

Dentro del casco antiguo hay que visitar la sorprendente catedral dedicada a Santa María, levantada sobre templos de otras culturas. Sorprendente porque detrás de una fachada inacabada mezcla de barroco y neoclásico, se levanta un esbelto templo gótico formado por tres naves, cuyas obras se prolongaron durante tres siglos, entre el XIV y el XVII. La visita al templo se efectúa por el lateral y permite descubrir algunas de las antiguas dependencias de la canónica agustiniana fundada en el siglo XII, salas y pasillos donde se expone el fondo artístico de la catedral. La visita nos permitirá recorrer el claustro del siglo XIII.

También vale la pena acercarse hasta los Reales Colegios, conjunto de edificios levantados entre finales del siglo XV y principios del XVI, cuando la ciudad vivió la llegada de la imprenta y del arte del Renacimiento. Significativo es el de San Jaime y San Matías, ocupado actualmente por el Archivo Histórico de las Terres de l’Ebre que sirvió para adoctrinar a los hijos de los conversos.

El castillo de la Suda es el mudo testigo del paso de la historia. Elevado sobre un cerro para defender la ciudad fue construido por los árabes sobre la antigua acrópolis romana. Con la llegada de Ramón Berenguer IV en Tortosa en 1148, se transformó en residencia real y actualmente es un Parador de Turismo. Junto al castillo de la Suda, entre los siglos XIV y XVII se fueron construyendo otras fortificaciones que hicieron de Tortosa uno de los recintos defensivos más importantes de Cataluña. Desde su emplazamiento se divisa una de las mejores vistas de la ciudad, el río por donde se puede navegar en kayac o llaüt y el macizo de Els Ports.

Durante la tercera semana de julio, Tortosa se transforma para revivir la época del Renacimiento, cuando la ciudad era visitada por príncipes y nobles. Actividades culturales, más de 3.000 ciudadanos vestidos de época, espectáculos diarios, talleres artesanales y gastronomía propia de aquellos tiempos son algunos de los atractivos de estas jornadas que nos transportan a la Tortosa de hace 500 años.