Vic

Ahora toca probar la cocina y los embutidos que en Vic gozan de una merecida fama.La capital de la comarca de Osona tiene en su Plaza Mayorel Mercadal- uno de sus principales atractivos. Hay que visitarla en martes o sábado cuando el popular mercado semanal llena los porches de la porticada plaza de paradas de frutas y verduras, mientras que en el centro se concentran los puestos de ropa y objetos de todo tipo. También es recomendable en cualquier momento, sentarse en alguna de las terrazas y observar el latir de la ciudad.

Un paseo por el casco antiguo nos llevará a ver como, entre edificios históricos aparecen tiendas de moda y sobretodo, de productos artesanales entre los que, los derivados del cerdo (longaniza, fuet, espatec, butifarra…) se han ganado un prestigio a lo largo de los años por su elaboración artesanal. Hay probar su sabor y, si nos apetece, visitar algún obrador para conocer cual es el secreto. Las últimas propuestas mezclan castañas, setas o trufa con las carnes del cerdo. ¡Una verdadera delicia!

También la patata del Bufet y la trufa son famosas en estas tierras. Con estos ingredientes, los veinte restaurantes integrados en el colectivo Osona Cuina elaboran una cocina actualizada que nace de las recetas de los antepasados Vic es sede episcopal y ello se nota si visitamos su monumental catedral cuyas paredes interiores están impregnadas de pinturas de Josep Maria Sert. Junto a tan magnífico templo, el Museo Episcopal guarda una de las mejores colecciones de Europa de arte románico y gótico de temática religiosa.

Aunque parezca increíble, entre los edificios del casco histórico aparece un templo romano, eso sí, convertido actualmente en sala de exposiciones. Y es que Vic fue la capital de la tribu ibérica de los ausetans, más tarde sometida por las huestes romanas. Otros museos interesantes son del Arte en la Piel, basado en objetos elaborados total o parcialmente en piel y el dedicado a san Antonio María Claret que situado junto al templo-sepulcro del santo, recrea la vida de este.

Vic se presenta pues como una ciudad cargada de historia pero moderna a la vez y sobretodo muy activa, con festivales de música, ferias, mercados medievales y colectivos gastronómicos que en los restaurantes ofrecen una cocina tradicional actualizada donde juegan un papel muy importante los productos de proximidad.