Palamós

Es una villa marinera que hace años se ha volcado al turismo. Con una de las flotas de arrastre más numerosas de Cataluña es un verdadero espectáculo como a media tarde, en la lonja del pescado, desembarcan pescados horas antes recogidos en las aguas del Mediterráneo.

Entre todos estos productos, uno se ha ganado una merecida fama. Se trata de la gamba roja de Palamós, un crustáceo que, a la plancha, aderezado con sal, ajo y perejil, está para chuparse los dedos. Y es que esta es la forma de comerlo, rebañando las cabezas y saboreando la cola.

A nivel cultural, junto a la lonja de pescado, en el mismo muelle se encuentra el Museo de la Pesca. Muy bien acondicionado en él se aprende todo lo referente a las artes marineras. Y también como no, Palamós se encuentra en un extremo de una maravillosa bahía con extensos arenales que harán las maravillas de los amantes del turismo de sol y playa y de los niños, por la oferta dedicada a ellos.