Cahors

Cahors surge siguiendo los meandros del majestuoso Valle del Lot. Una ciudad de arte e historia con un casco antiguo, intacto y deliciosamente vivo que lleva por calles medievales desde el impresionante puente Valentré –con sus tres torres fortificadas- hasta la catedral de Saint-Étienne, ambos declarados Patrimonio de la Humanidad, pasando por la plaza del mercado, los Jardines Secretos y el animado bulevar Gambetta, la calle principal de la localidad llena de tiendas donde detenerse. El meandro del Valle del Lot sobre el que se asienta Cahors, rodeado por colinas cubiertas de bosques, es tan cerrado que visto desde arriba semeja una perfecta península con su correspondiente istmo. Los más curiosos tienen un buen lugar para contemplar esta singular disposición paisajística en el cercano mirador de Mont St.-Cyr. Sin duda Cahors está hecha para disfrutar explorando. A las puertas de la región vitícola a la que da nombre, Cahors es tierra de Malbec, cepa principal de la denominación y donde se pueden visitar numerosas propiedades vitícolas con degustación incluida.