Selva Negra

En pleno corazón de la Selva Negra descubriremos espacios naturales como el Museo al aire libre de Gutach, pueblecitos deliciosos como Triberg o Schonach, adornados por tradicionales caserones en forma de reloj de cuco y bosques de árboles altísimos de un verde intenso. Además de mágicas cataratas; encontrarás en este recorrido espléndidos lugares que combinan lo rural de un entorno hermoso, con lagos tan aplaudidos como el Titisee, donde poder dar un paseo en barco, o la ascensión en funicular o telesilla al monte Feldberg, que con sus 1.493 metros de altitud lo convierten en la cima más elevada de la Selva Negra.

La Selva Negra desarrolla su extensión a lo largo de 11.400 kilómetros cuadrados, que se distribuyen entre Basilea y Karlsruhe, el río Rin y el valle Nagold. Limita en el oeste con Francia, en el sur con Suiza, en el este con los montes Suabos y el lago Constanza, y en el norte con los montes de Kraichgau. De toda esta extensión, más de la mitad está ocupada por setenta cimas que sobrepasan los mil metros, por lo que no es difícil imaginarse en ella una gran variedad de lagos de montaña con aguas cristalinas, amplios valles y barrancos, además de viñedos y suaves colinas. Y siempre conduciendo a través de prados, granjas y cimas por sus mejores carreteras panorámicas.

Emprender estupendas rutas de senderismo, respirar aire puro de la montaña, pasear por bellos prados y viñedos, subir en bicicleta hasta las cimas; aquí hay mil maneras de relajarse y disfrutar de la naturaleza. La Selva Negra es uno de los destinos más atractivos de Alemania, sobre todo para aquellos que buscan estar en contacto con la naturaleza y que viajan con niños.

Naturaleza y turismo rural, con las mejores facilidades para los niños, quienes podrán revolcarse por un prado verde mientras les observan las vacas, otear los Alpes desde el monte Feldberg o divertirse a la vez que tiran piedras a un río o se bañan en un lago.