Cognac

Cognac es el nombre de una ciudad, de una comarca y de una bebida mundialmente famosa pero también es sinónimo de una forma de vivir, de una profunda experiencia para el paladar y todos los sentidos. Os invitamos a entrar en el Pays du Cognac, un exquisito rincón de la región de Poitou-Charentes formado por suaves paisajes en los que predominan los viñedos salpicados aquí y allá por pequeñas iglesias románicas, los verdes valles y la constante y gratificante presencia del Charente, el río que nutre de vida a la región.

En cuanto piséis la ciudad de Cognac, una agradable y pequeña urbe de unos veinte mil habitantes, os invadirá la sensación de haber recalado en un lugar realmente aristocrático. La población está volcada, como es de esperar, al culto al vino y al coñac y su gastronomía se alimenta de todas sus virtudes. En esta preciosa ciudad rodeada de viñedos nació el rey Francisco I, bajo cuyo reinado prosperó el Renacimiento francés. Junto al río Charente, la arteria que da vida a la región, se encuentra su castillo, convertido hoy en el cuartel general de una de las casas de coñac más prestigiosas de la región, la de Otard.

El coñac se elabora a partir de una mezcla de aguardientes de vino destilados en alambiques de cobre y curados en toneles de maderas nobles. En el Museo des Arts du Cognac y en el Espace Découverte en Pays du Cognac, dos imprescindibles centros dedicados al coñac del centro de la ciudad, conoceréis la historia y el proceso de elaboración de este famoso aguardiente que Victor Hugo calificó como «licor de los dioses».

La ciudad está situada a ambas orillas del río Charente. En el margen occidental se encuentra el barrio de Saint Jacques, una zona muy activa en la que se celebra un animado mercado semanal cada sábado. El margen oriental está presidido por el castillo de Francisco I y es un bello conjunto de calles empedradas que os animamos a recorrer, pues es aquí donde se sitúan las visitas que os recomendamos.