Limoges

Situada a orillas del río Vienne, Limoges es capital indiscutible de la porcelana. Es una bella urbe con más de dos mil años de historia y un exquisito legado arquitectónico, que en 2008 entró en el prestigioso grupo de Ciudades de Arte e Historia (Villes et Pays d’art et d’histoire). En cuanto a pericia artesanal, la ciudad destaca por su producción no solo de porcelana, sino también de esmalte y vidrieras, artes todas relacionadas con el dominio del fuego.

La ciudad tiene un agradable casco histórico con bonitos jardines, iglesias y animadas plazas. Paseando nos encontraremos con la catedral de Saint-Étienne, el jardín botánico de L’Evêché o la pintoresca Rue de la Boucherie, con sus bonitas casas de entramado de madera. Pero la fama mundial de Limoges viene de un precioso oficio artesanal con gran tradición: el de la porcelana. La porcelana de Limoges se caracteriza por su finura y una blancura translúcida. Para profundizar en el delicado proceso de su elaboración podremos visitar talleres de artesanos, el Museo Nacional de la Porcelana Adrien-Dubouché, antiguos hornos y tiendas especializadas.