Sarajevo

La capital de Bosnia Herzegovina es Sarajevo, una ciudad acogedora que mira al futuro sin olvidar el pasado. Un reclamo para el viajero interesado en conocer de cerca los estragos de una guerra, a su gente y el esfuerzo de la reconstrucción.

En los años noventa, Sarajevo se convirtió en el símbolo de la guerra de los Balcanes. Aislada del mundo, asolada por un asedio que duró casi tres años, Sarajevo era la foto de portada de la tragedia. Si viajamos un poco más atrás en el tiempo, la capital de Bosnia y Herzegovina fue escenario clave en la Primera Guerra Mundial, que empezó con el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria en una conocida calle de Sarajevo. Con tal presentación no parece que Sarajevo sea un destino turístico imprescindible, pero lo es. Sarajevo ha sabido levantarse, reconstruirse y descubrirse como una de las ciudades más fascinantes de Europa.

A caballo entre oriente y occidente, este entrelazado ecléctico de estilos arquitectónicos derrocha encanto y ganas de vivir. Sarajevo es una ciudad que vive entre sonidos. En la capital bosnia, el ritmo diario viene puntuado entre llamadas a la oración desde los minaretes y campanadas de misa desde la catedral. No en vano, se la considera el punto más oriental de Occidente, y el más occidental de Oriente: un emblema que Sarajevo lleva con orgullo.

El principal atractivo de Sarajevo, se concentra en su pasado bélico y en toda la historia que la guerra ha dejado a su paso: el Puente Latino, el Museo de Historia de Sarajevo, el Túnel de la Esperanza… . El corazón de la ciudad late en su Baščaršija, el bazar de Stari Grad.