Museo de los Juguetes

A unos 200 metros de la Sebalder Platz, detrás de una bella fachada renacentista se encuentra el Museo del Juguete. De visita obligada, es conocido internacionalmente y presenta una amplia representación de juguetes desde la Antigüedad hasta el presente. Núremberg es la ciudad del juguete desde hace más de 600 años. Su tradición abarca desde los constructores de muñecos de la Edad Media, pasando por destacados fabricantes de figuritas de plomo y por numerosos productores de juguetes de hojalata de la era industrial, hasta el Salón Internacional del Juguete, la feria especializada de este tipo más importante del mundo.

El museo forma parte de esta riquísima herencia cultural. Con innumerables piezas extraordinarias, este museo de fama mundial, muestra en una superficie de 1.400 metros cuadrados: antiguos juguetes tradicionales de madera, el mundo de las muñecas, figuritas de plomo y papel, así como un gran número de juguetes ópticos (cosmoramas, linternas mágicas, estereoscopios), libros infantiles y el mundo de metal, que incluye una gran maqueta de trenes, así como trenes, locomotoras, diversas figuras con partes móviles y todo tipo de juguetes técnicos. Pero tampoco defraudará a los amantes de juguetes más actuales como piezas de Lego, figuras de Playmobil, muñecas Barbie y otros objetos modernos que ilustran la historia de los juguetes desde 1945.

Además, en verano se puede disfrutar del tentador parque de juegos al aire libre, así como del reino de las sombras en las cúpulas del sótano. En el gran parque de juegos de atractivo diseño los niños conocerán cómo han jugado las generaciones anteriores. Podrán practicar juegos casi olvidados como el trompo, las canicas o la rayuela y podrán poner a prueba su destreza en la doble red para trepar o jugar con una gigantesca pista de bolas construida con troncos de árboles. Además, hay un bonito laberinto que espera ser descubierto por los más pequeños.

Finalmente, el acogedor patio interior del edificio envuelto en el alegre murmullo de una fuente, invita a quedarse un rato en el café del museo, La Kritz, para disfrutar de tartas caseras, refrescos, un café o un pequeño tentempié.Los niños son los protagonistas de la zona de actividades Kids on Top. Desde su remodelación en el verano de 1999, el ático del museo ofrece un universo propio a los más pequeños. Una gran estancia artísticamente diseñada invita a los pequeños visitantes a probar numerosos juegos de habilidad y juegos en grupo, a experimentar con diversos sistemas de construcción dentro de una caseta de obra o a explorar un relieve lúdico. Pueden pintar y hacer manualidades, reconocer juguetes con el sentido del tacto en la caja táctil y hasta hacer salir las estrellas en el firmamento.