Museo del ferrocarril

Desde el barrio de San Lorenzo nos dirigimos hacia el Museo del Ferrocarril, uno de los más apreciados por el público familiar. Se trata de un proyecto museístico moderno que invita sobre todo a los más pequeños a participar, tocar y probar.

Está dedicado al tren más antiguo del mundo y, para muchos visitantes, es también uno de los más bonitos. Generaciones enteras de niños han contemplado asombrados la réplica del Adler, el primer tren alemán. Uno de los grandes atractivos del museo es el universo ferroviario infantil Kibala, un parque recreativo tan grande como un pabellón de deportes con un pequeño tren que recorre túneles, atraviesa puentes y pasos a nivel e incluso tiene algunas paradas. También hay una zona de experiencias que invita a jugar y participar, a disfrazarse o a hacer de revisor. El museo ofrece a todos los niños la posibilidad de aprender jugando.

Dos maquetas con más de treinta trenes narran la historia del ferrocarril desde los viejos tiempos de las locomotoras de vapor hasta la era del tren de alta velocidad. En el recinto al aire libre los visitantes pueden colocar señales y controlar las instalaciones ferroviarias. La maqueta del tren eléctrico, con más de 30 trenes y 500 metros de vía, es parada obligatoria para todos los amantes del ferrocarril.