Cerveza y chocolate

Si por algo es conocido Bélgica es por la cerveza, la bebida belga por excelencia. Tanto si es blanca, roja, marrón, ámbar o dorado intenso, no hay que salir de Bruselas sin haber probado, por lo menos, la cerveza típica de la ciudad. Utilizar la copa adecuada no es sólo una tradición, sino una obligación. De hecho, en las cervecerías belgas, con más de trescientos tipos de cerveza, es normal que haya también otros tantos tipos de copas distintas, una para cada variedad. Las copas han sido diseñadas especialmente para cada cerveza con el objetivo de potenciar su sabor, aroma y color. El lugar más recomendado en Bruselas para hacer una cata y adentrarnos en este fascinante mundo es la cervecería el Delirium Café. De hecho este local ha entrado en el Guinness World Records por disponer de la carta más extensa del mundo.

Si Bélgica es también el país del chocolate, es porque aquí nació el praliné. El chocolate en la gastronomía belga es un elemento profundamente arraigado a su identidad. Los cuidados escaparates de las tiendas de chocolate forman ya parte del panorama de las ciudades flamencas. Destaca el indiscutible praliné, bombón de chocolate relleno de praliné, cremas de frutas, licor o mazapán. Muy cerca de la Grand Place, en la Galerie de la Reine, se encuentra la tienda de chocolates donde Neuhaus creó el primer bombón.