Catedral de San Miguel y Santa Gúdula

Para huir un rato del bullicio de la zona turística es posible guarecerse en el interior de la catedral, dedicada a San Miguel y a Santa Gúdula, cuya construcción empezó en el siglo XI. El edificio actual es de estilo gótico y en su interior se pueden ver unos vitrales de los siglos XVI-XVII en los que aparece representada la familia de los Habsburgo. Obra maestra de la arquitectura gótica, el exterior increíblemente decorativo del edificio impacta en cualquier momento, pero de noche la piedra blanca realmente parece brillar. Curiosa resulta la plaza que hay frente a la entrada, donde se han habilitado cómodos bancos que permiten disfrutar de la bella perspectiva del edificio.