Castillo de Neuschwanstein

Este castillo, que se encuentra a 62 kilómetros de Garmisch-Partenkirchen, es la más famosa de las fortalezas construidas por Luis II. Cuatro años después de acceder al trono (1866), Luis II levantó la más querida de sus fantasías, Neuschwanstein, el castillo de Lohengrin hecho realidad. Su mágico perfil, con las torres y los chapiteles empinados sobre un peñasco, rodeado de bosques, lagos y montañas de postal, fue copiado por Walt Disney para La bella durmiente. Siete semanas después de la muerte del rey en 1886, se abrió al público. Aproximadamente 1,3 millones de personas pasan anualmente por el castillo del rey de cuento de hadas; lo que se traduce en que más de 6.000 personas recorren diariamente cada verano unas habitaciones que estaban destinadas a un solo residente; un auténtico castillo de hadas con el que Alemania concursó en las Nuevas Siete Maravillas del Mundo. La cámara del rey, las salas del trono y de los cantores son algunas de las estancias más interesantes de su interior. Desde el puente Marienbrücke, a quince minutos del castillo, se obtiene la mejor vista de la fortaleza, que se eleva a casi mil metros de altitud.