Brujas

Se ha dicho de Brujas que es la Venecia del Norte pero la realidad es que la localidad tiene su propia personalidad y encanto, una historia rica y sus manufacturas tradicionales. La ciudad entera se conserva intacta, inmune al paso del tiempo y las calesas de caballos que recorren sus calles con turistas abordo refuerzan su belleza medieval. Brujas es la población más turística de Flandes y, sin duda, atractivos no le faltan. Su esplendor se remonta al siglo XIV, cuando la ciudad se convirtió en un centro comercial, financiero y cultural muy potente. Tras tomar el relevo de Amberes, vivió un período de decadencia del que no se recuperó hasta el siglo XIX gracias al turismo. Desde hace algunos años el tráfico de vehículos se regula en favor de los peatones, así que es recomendable dejar el coche en alguno de los lugares de aparcamiento situados a un paso del centro. La forma más adecuada de visitar Brujas es a pie para poder disfrutar pausadamente de todos sus encantos, comenzando, como es lógico, por la hermosa plaza Mayor y la torre de Belfort.