Malinas

Malinas (Mechelen) se halla a orillas del río Dijle y a veinticinco kilómetros de Lovaina en dirección a Bruselas. Diminuta y serena, silenciosa y bien conservada, es una auténtica ciudad renacentista con un glorioso pasado y un ambiente dinámico y contemporáneo. Fue la capital de los Países Bajos en la época de los duques de Borgoña y desde hace casi 500 años es la sede del Arzobispado de la iglesia católica belga, lo que la ha dotado de numerosos edificios religiosos. La ciudad debe también su fama al arte de la confección de tapices; por lo que te aconsejamos visitar algún taller durante tu estancia en la ciudad. Como otras ciudades de Flandes, la plaza Mayor o Grote Markt es el inicio perfecto para un paseo a pie por los lugares más llamativos de esta localidad llena de historia y arte. Es en la plaza donde se levantan algunos de los edificios más interesantes y, especialmente, el lugar de reunión de los miles de turistas que visitan la ciudad.