Makarska

Makarska es una pintoresca población dedicada, casi en exclusiva, al turismo. Se formó alrededor de un puerto natural al abrigo de la península de Sveti Petar (San Pedro) y el cabo de Osejava. Se trata del puerto más grande y único en su estilo entre las desembocaduras del Cetina y del Neretva. Por su situación, en tiempos pasados servía de refugio a marinos y piratas en caso de tormenta.

Gracias a esta estratégica ubicación, la población fue cobrando importancia durante la ocupación otomana y veneciana. Actualmente la mayoría de los barcos amarrados son embarcaciones de recreo.

Al sur de Split, Makarska guarda callejuelas bordeadas de casas de piedra, escaleras empinadas que conducen a pequeñas iglesias, bellas plazas y pintorescos muelles. La población aúna un antiguo puerto y un moderno destino turístico, con un paseo marítimo que custodia una playa de casi dos kilómetros de longitud en la que el baño resulta obligado.