Sibenik

En la costa oriental, al sur de Zadar y al norte de Split, se encuentra Šibenik, ciudad que normalmente olvidan los turistas y que, por su tranquilidad y atractivos, bien merece una visita. Está ubicada en la desembocadura del río Krka, en una de las zonas más pintorescas de la costa croata. Es la más antigua de las ciudades de fundación croata, y aparece mencionada por primera vez en un documento del rey croata Krešimir IV, del siglo XI.

La ciudad se sitúa en una bahía frente a las islas Kornati. Su casco antiguo se encuentra entre el litoral y las antiguas fortalezas de Santa Ana y San Juan, en la parte alta de la colina. En una ladera que cae al mar, la ciudad medieval cuenta con un callejero sembrado de escaleras y recovecos. Debe visitarse el puerto y su Catedral de Santiago, el mejor testimonio de la época de esplendor de la ciudad, del siglo XV y declarada Patrimonio de la Humanidad. A sus numerosos monumentos, suma el atractivo de estar poco frecuentada por turistas. Por sus calles estrechas y empinadas es muy agradable pasear.

A unos veinte kilómetros de Šibenik encontramos la entrada principal al Parque Nacional del Krka, en Skradin, rico en flora y fauna, y con preciosas cascadas en las que se puede nadar.