Split

Split es la segunda ciudad de Croacia y su puerto principal. Importante nudo de comunicaciones, también presenta uno de los conjuntos monumentales del Mediterráneo más impresionantes. La ciudad vieja creció dentro del antiguo palacio del emperador romano Diocleciano. Entre sus muros, conviven los templos clásicos con las casas medievales en una simbiosis única, imprescindible.

El palacio de Diocleciano es el corazón de la ciudad y ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO junto con el núcleo histórico. Fuera de las murallas se puede ver también un gran número de valiosos y destacados monumentos, como la renacentista plaza de los Procuradores y numerosos palacios, iglesias y museos.

El centro histórico ocupa lo que en su día fue el palacio de Diocleciano. Se recomienda perderse por sus calles para disfrutar de los edificios de piedra tallada y del ambiente de la ciudad. La catedral está dentro de este recinto.

Split es el punto de partida para alcanzar algunas de las islas más bellas del Adriático, como Brac y Hvar.