Trogir

Trogir está situada en una pequeña isla conectada al continente por un puente y, por otro, a la isla de Ciovo. En verano rebosa turismo, atraído por su aire medieval, sus calles laberínticas y sus monumentos. En 1997 el centro de la ciudad fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, que le atribuyó las siguientes características: «La planta ortogonal de este asentamiento isleño data del periodo helénico y fue posteriormente embellecido por los sucesivos regidores con agradables edificios públicos y domésticos, así como fortificaciones. Sus bellas iglesias románicas se ven complementadas por sobresalientes edificios renacentistas y barrocos del periodo veneciano».

Envuelta por el agua, la ciudad medieval presenta un entrelazado de calles entre las que sobresalen los campanarios de las iglesias. En la Catedral, debe dedicarse un tiempo a la portalada románica, labrada en 1420 por el escultor Radovan. La ciudad antigua está ubicada en una pequeña isla de aproximadamente un kilómetro cuadrado que se puede recorrer fácilmente a pie. Adentrándonos por la puerta norte de la ciudad, situada a la izquierda del puente por el que se accede a Trogir, llegamos rápidamente a una plaza en la que se encuentran sus principales monumentos.

Para sentir el verdadero encanto de Trogir, lo mejor es perderse por el entramado de las callejuelas de su bello casco histórico, bordeadas de palacetes y patios floridos, que conducen a su paseo marítimo, repleto de tabernas y grandes yates.