Bled

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Protegida por unas pintorescas montañas, la población de Bled es la reina del paisaje alpino esloveno gracias a su magnífico lago glaciar situado a los pies del macizo del Triglav. Desde hace muchos años el turismo ha convertido esta pequeña población en uno de los puntos más visitados de Eslovenia. Esta bonita villa medieval cuenta con un casco antiguo plagado de callejuelas y edificios entrañables por donde es un placer caminar. El lago de Bled, Blejsko jezero, se formó hace 14.000 años y es un lago de aguas cristalinas y calientes debido a emanaciones termales, en el que podrás bañarte o pasear en barca. Está rodeado de montañas casi por completo y, gracias a ello, cuenta con temperaturas algo más agradables que el resto del país. En invierno, el lago se hiela y el patinaje sobre hielo cobra todo el protagonismo. El lago se encuentra a 457 metros de altitud respecto al mar y sobre las orillas del norte se erige un peñasco imponente rematado por el castillo medieval, una de las fortalezas más antiguas de Eslovenia. En el interior del lago hay una pequeña isla con una iglesia barroca. En la isla, los antiguos antepasados eslovenos adoraban a Živa, la diosa del amor y la fertilidad. Más tarde, en la Edad Media, los peregrinos acudían la isla para visitar el santuario de Santa María. En el siglo XIX se descubrieron los beneficios del clima y de las aguas termales del lago, se crearon balnearios y hoteles y los peregrinos fueron sustituidos por turistas.